Llega a Completamente Típico un proyecto titulado "Tell me about love", una guía para chicos sobre el amor, escrita desde la más absoluta (casi) inexperiencia, lo que le aporta un grado de objetividad extinguido en los libros y recetarios de amor comunes.
Basta de gente que te cuenta cómo le fue en sus primeras experiencias y cuál era su plan ideal. Ahora alguien que no se ve influenciado por opiniones personales te cuenta cuál es la táctica perfecta, el plan de una perfecta primera cita, o dónde cortar esa relación que no te gusta sin montar un espectáculo mediático.
En los siguientes capítulos contaremos con la colaboración de otras personas dispuestas a dar su opinión acerca del rompecabezas más antiguo del hombre (o la mujer) retomando las raíces cítricas (adelante, tómate un momento para visualizar un limón... ¿ya?) que pudieron caracterizar a este blog en sus inicios.
Deja de quedar cómo el malo, inexperto o simplemente el que no sabe llevar un relación. Con esta guía no conseguirás absolutamente nada, aunque puedes reírte un rato, o hacer dibujitos en los márgenes de las páginas.
Se acabó el maldecir a ese que creó las primeras citas, el cortejo y esos rollos de las indirectas. Con esta sencilla guía comprenderás al instante que quería decir esa mirada - ¿me guiñó un ojo, o era que le picaba después del encuentro con la manada de mosquitos-tigre?
Lectores de cualquier parte, hoy quiero retomar una actividad que inicié hace meses, que consistía en el reconocimiento en vida a las aptitudes, características y demás acompañamiento a aquella persona que se aventure a llamarme "amigo".
Cito ahora un fragmento que publiqué en la primera entrada de esta cadena:
Durante unos instantes, sin venir a cuento, me he planteado lo que significa un amigo. Un amigo es aquella persona que te deja una marca en algún lugar indeterminado. Y me he planteado el hecho de lo triste que me parecía que a los amigos se les reconocieran sus virtudes delante de sus familias, habiéndole dado el pésame, y no durante vida y disfrute de las partes constituyentes de la amistad.
Por ello, me he decidido a cambiarlo, con aquello que yo pueda hacer, y por esto, queda inaugurada la sección de "A mis amigos...", donde espero mencionar, recordar antes de tiempo y expresar mi gratitud a todas aquellas personas que en los últimos meses se han ido haciendo un hueco, algunos de manera involuntaria, en ese estante en el que guardo a mis más preciados amigos.
Tal vez, si tú sales mencionado, pienses que lo que tenemos no es amistad, o que no es únicamente eso, tal vez te preguntes si lo que acaso compartimos no es una cierta enemistad, tal vez no quieras aparecer (en cuyo caso, te ruego que me lo comuniques), tal vez pienses que nos conocemos muy poco, o que no te he sabido valorar. Espero que en cualquier caso sepas actuar en consecuencia.
Tal vez se me olvide mencionarte. Ojalá no te enfades.
Esto no suena bien, aun así, quiero ponerlo: Si murieras, lo expuesto en tu respectiva publicación estaría muy cerca de lo que en el momento de escribirlo pienso de ti. Hasta entonces, disfrutemos lo que podamos.
Pues bien, ahora que ya conoces el cometido de esta algo macabra jugada, tal vez te interese saber que en este caso el presunto fallecido será Juan.
Queda decir antes de comenzar que la canción, creo que del gusto de Juan, que el título refleja algo que tener presente: la gente cambia, y lo que escriba ahora, o halla expresado antes, puede cambiar, balancearse, por lo que lo que pensaba cuando escribí sobre ciertos temas puede variar.
A mi amigo, Juan...
De nuevo, pongámonos en situación. Juan ha fallecido. Un terrible accidente de tráfico. No se ha podido recuperar el cadáver. Al parecer se ha disuelto al entrar en contacto con la lluvia. Los equipos de rescate solo han recuperado una pequeña muestra blanca, encontrada en charcos cercanos a los que misteriosamente acudían gaviotas. Se trata de NaCl.
Bueno, vale, más suave. Juan ha fallecido y el motivo aun no se conoce. Nos encontramos en su entierro. Naturalmente, se trata de un entierro muy oscuro, muy frío. Llueve agua de mar. La gente trae algunas pertenencias de Juan que albergan la esencia del difunto. Unas natillas caducadas, muestras de hongos, productos de los gemelos artesanos y unos cuantos Rabbids.
La gente se dispone a decir unas palabras por Juan. Mi turno:
Juan... Juan era un tío excelente. Una gran persona. Duro por fuera, y mullido a abierto por dentro. A pesar de su carácter frío, de creerse una persona distante, muchos conocemos que era un hombre simpático, y que sus constantes intentos por sonreír podrían haber dado fruto si hubiera tenido más tiempo...
Su fuerte personalidad, perseverancia y determinación eran puntos de agarre para aquellas personas que éramos sus amigos, y su conducta será recordada por lo impecable de su comportamiento.
Bueno Juan, algunos de los párrafos que le dediqué a Javi estaban referidos a los dos (los párrafos en lo que hablaba de "vosotros", y no aparecían las palabras "alegría", "sentido del humor" y "sonrisa"). No quiero copiarlos, porque sería algo descortés, aunque sí te digo que tienen el mismo sentido para ambos.
¿Que decirte? Que cómo ya sabes, has aportado a mi vida un punto de vista nuevo, mucha amistad y humor, y nociones básicas de biología (o cómo destrozar un ser vivo en nombre de la ciencia biológica). Que has sido un elemento muy importante en los últimos meses es un hecho.
Quería agradecerte el ser esa persona atípica que se establece cómo uno de mis amigos, y el que gracias a ti y a tu hermano no he abandonado completamente Pantalla de Neón (¿ves?, aquí también hago referencias al otro gemelo, cómo en su entrada).
Eres una persona salada, un auténtico "soy el borde que no es borde". Me has dado tu opinión de persona un año mayor en alguna ocasión, y también es algo que te quería agradecer.
Ha sido un placer conocerte, tenerte cómo amigo y poder disfrutar de tu, en ocasiones, silenciosa compañía.
Espero que lo sigas siendo mucho tiempo.
Quedaba cinco minutos. Sonó el vapor soltado sobre cabina. El tren estaba a punto de partir. ¿A punto de partir a donde?
Ni idea, al abrir los ojos y desaparecer la metáfora, se encontró de nuevo acostado, en su cama, junto a ella.
Una noche agitada, mucho paseo, mucha calle, mucho coger la mano, fuegos de artificio, risas, calor, bebida, llegar a casa y no dormir.
Respiró lentamente. No quería despertarla. Con apenas cuatro horas de sueño, y un perfecto día nublado, húmedo, iluminado por el sol indirecto que se filtraba entre las nubes, el descanso era la receta del día.
Se incorporó sobre la almohada, respiró su aroma, acarició su pelo con los dedos, y terminó de levantarse.
Ella se movió ligeramente. Él se acercó a la ventana, alzó los brazos y notó cómo uno a uno todos sus músculos recuperaban la movilidad. Los notaba, vivos, debajo de la piel.
Apoyando el codo en el marco, miró a través del cristal. La calle, vestida de sábado, aun húmeda por la lluvia nocturna, se sustentaba bajo el manto de nubes gracias al vapor que emitía el asfalto y la piedra caliente. La gente, apresurada, cruzaba la calle, leía el periódico, o simplemente caminaba en alguna dirección. Niños, familias paseando, animales de compañía, solitarios empedernidos y viajeros con mochila por casa.
Saldría por el desayuno, café, croissants, chocolate caliente, todo servido en bandeja de plástico común, con el logotipo de alguna cadena de cafeterías. Volvería corriendo, con una sonrisa por matrícula, puerta del edificio, escalones, primer piso, segundo, tercero, recibidor, llaves, -"buenos días"- y primer beso de la mañana.
Cuando despertó, buscó su pelo con los dedos, y encontró un sobre. Se incorporó, abrió el sobre y dentro encontró una tarjeta escrita a mano con tinta negra, en la que se podía leer - Te veo esta noche -.
Hoy es 14, San Valetín. Parejas, flores, y perfume en el ambiente.
- Me he enamorado. Y estoy perdidamente enamorado de la forma más sencilla que conozco. Hoy tenía un aire, un algo diferente que flotaba a su alrededor.
Un halo de misterio que la hace más atractiva, sensual desde punta de sus dedos.
La amo sin reparo, ¿y sabes como me ha respondido?
Con la más absoluta indiferencia. No lo sabe. No sabe nada de esto. Mi pasión muere en secreto, bajo candado de escarcha.
Grito, y no me oye.
No sabe quien soy.
No me conoce. -
- ¿Y porqué no le dices nada? -
- ¡No! No quiero que lo sepa. ¿Y arruinar esta bonita relación de desconocimiento mutuo? Sin discusiones, sin regalos, sin olvidos... ¿Porqué perder eso?
- Bueno, ¿y quién es? -
- No lo se, aunque te aseguro que la amo con locura. -
Son las siete de la mañana, de un cinco de Enero particularmente primaveresco. En el exterior de la casa, estilo rústico, madera vieja y mojada, un manto blanco de nieve recién posada decora todo el valle.
Lentamente la actividad silenciosa del pueblecito de montaña se torna mañanera, con sonidos de ruedas de carro, animales que despiertan tras una gélida noche de nieve que cae sosegadamente, y una anciana que no aparenta su edad centenaria abriendo una pequeña ventana de marco de madera al frescor invernal que se cuela junto al aroma de tierra limpia.
El rocío de una hoja interfiere en el recorrido de un rayo de sol, que contrariado, curva su trayectoria hasta incidir con suavidad en la mejilla de una chica, de más o menos tu edad, con una sonrisa única y especial (¿y cual no lo es?)
Ella se lleva la mano a la cara. Tiene una mano fría. Se acaricia la mejilla, sonríe inocentemente, y se levanta.
Abandonando el banco de piedra, se dispone a caminar, y camino a la orilla de la laguna, una abubilla interrumpe su vuelo para echarle una mirada a tan agraciada criatura; que al igual que la abubilla interrumpe su camino, y convierte la mirada del ave en recíproca.
Camino abajo un cúmulo de nieve posada sobre una rama se desliza suavemente, hasta que con un brusco giro termina por caer al suelo. La nieve caída dibuja una forma irregular en el suelo, y en el mismo suelo se transforma en un poco más del manto blanco que acompaña a nuestra chica.
La forma del suelo se torna rectangular, hasta aparecer un frasco de perfume de la nada.
Mierda... maldita publicidad intensiva de Navidad. Que ganas tengo de que desaparezcas.
Está poniéndose el sol en el puerto... es un sol de invierno, un sol que calienta corazones de hielo y deja frío el aire de la gran ciudad.
Y éste aire, frío, gélido incluso, forma nubes de mil y una formas al separar los labios, emanando el suspiro de un largo beso hasta la lejanía de las primeras estrellas que comienzan a aparecer, en un cielo invernal, apenas pasado el mediodía.
Y es aquí, en el puerto de ciudad, donde el aire es más frío, el abrazo es más sentido, y más cálido. Los dos amantes comparten el calor, comparten el momento, mientras una gaviota extraviada contempla desde un mástil de velero a la pareja, deleitándose con las nubecitas que sueltan al final de cada beso, que desparecen al ascender atravesando los últimos haces de luz del sol extinto.
Los amantes se miran, con ternura, viendo el uno en los ojos del otro cada momento feliz vivido, cada instante compartido, cada fugaz visión de resquicios de desbordante alegría. No está llorando porque esos momentos han pasado. Llora porque sabe que sólo son los primeros de lo que está por llegar.
Segunda entrega de "A mis amigos...". Para quien no lo conozca, he aquí una breve explicación, extraída de la primera entrada de esta serie, dedicada a Javi:
Durante unos instantes, sin venir a cuento, me he planteado lo que significa un amigo. Un amigo es aquella persona que te deja una marca en algún lugar indeterminado. Y me he planteado el hecho de lo triste que me parecía que a los amigos se les reconocieran sus virtudes delante de sus familias, habiéndole dado el pésame, y no durante vida y disfrute de las partes constituyentes de la amistad.
Por ello, me he decidido a cambiarlo, con aquello que yo pueda hacer, y por esto, queda inaugurada la sección de "A mis amigos...", donde espero mencionar, recordar antes de tiempo y expresar mi gratitud a todas aquellas personas que en los últimos meses se han ido haciendo un hueco, algunos de manera involuntaria, en ese estante en el que guardo a mis más preciados amigos.
Tal vez, si tú sales mencionado, pienses que lo que tenemos no es amistad, o que no es únicamente eso, tal vez te preguntes si lo que acaso compartimos no es una cierta enemistad, tal vez no quieras aparecer (en cuyo caso, te ruego que me lo comuniques), tal vez pienses que nos conocemos muy poco, o que no te he sabido valorar. Espero que en cualquier caso sepas actuar en consecuencia.
Tal vez se me olvide mencionarte. Ojalá no te enfades.
Esto no suena bien, aun así, quiero ponerlo: Si murieras, lo expuesto en tu respectiva publicación estaría muy cerca de lo que en el momento de escribirlo pienso de ti. Hasta entonces, disfrutemos lo que podamos.
A mi amiga, Angie...
Supongo que esta entrada es algo prematura, dado que apenas si te he visto en un par de ocasiones. Aun con ello, has calado hondo, has conseguido que confíe en ti, y que cuando miro a cualquiera con el pelo a juego con Fanta me acuerde de ti.
Venga, va, pongámonos en tesitura... la has palmado (perdón, has fallecido), estamos en tu entierro, me toca decir unas palabras...
Angie, Pocoyó, cómo le gustaba que la llamaran, era una chica excelente... apenas la conocía, y sin embargo tengo la certeza de que hubiéramos sido grandes amigos, y me debía una foto... (hay ciertas cosas que en un entierro no se pueden decir). Su viveza a la hora de reirse, sus fotos espontáneas y esos ojos vivos que acompañaban una sonrisa tan cálida y radiante cómo el nacimiento de una estrella nos acompañarán en el recuerdo para siempre (me seco una lagrimita, suspiro, y me voy)
Allá donde quiera que esté, estará maldiciendome por tomarme su entierro a cachondeo (bueno, no, Angie no es así, probablemente se esté riendo), y le ruego que me perdone por tal ofensa a su persona. Creo conveniente explicar que esto se debe a que los recuerdos que tengo con ella son en su mayoría alegres, distendidos, y cercanos a un ambiente grato de convivencia ideal (ella me cuenta cosas, y yo dibujo en un posit)
Y ahora intentando ser mas serios, o más emotivos...
Angie, ciertamente eres una chica excelente, y el que te encuentres entre las personas que aparecen aquí debe de decir mucho acerca de lo tan cercanamente que te has arrimado a mi única fibra sensible.
No se si haberte conocido es algo bueno o productivo para mi... lo que sí te puedo decir es que ha sido muy positivo, ya sea por el lado emocional, el cual ha sido el mayormente afectado, cómo por el material... bueno, no, ese no se ha visto demasiado afectado...
En tu caso no se que es lo que ha propiciado la amistad... ciertamente, es un enigma... muchas ganas debías de tener para hacer amigos, porque no es común que me relacione con personas con las que no comparto aficiones... y esto también es digno de mención, la capacidad de entablar amistad que tienes, que me deja sorprendido, aun no siendo el primer caso con el que me encuentro.
Te aseguro que tus comentarios kilométricos, tus mensajes y comentarios varios de Facebook me han hecho sentir muy bien a distintos niveles en varias ocasiones, y sinceramente espero que sigan así, que sigan apareciendo y haciéndome preguntar - ¿que querrá decir esto? ¿cómo lo interpreto?-.
Me alegro de no haber llegado a echarme una foto contigo, porque esto me posibilita una excusa para volver a coincidir contigo. Me reitero en que tu sonrisa derretirá montañas.
Y bueno, cómo en un cara a cara... no se que más decirte... (me releo tu último comentario)... sí, alguna vez pienso en ti, claro está (en otro caso esto no tendría sentido), y un placer saber que te parece una idea muy bonita, espero que alguien tome ejemplo, y esto no sea un caso puntual... muchas personas agradecerían que sus amigos le dijeran lo que piensan mientras aun pueden oírlo. Comienzo a ver esto como un testamento para amigos de emergencia - "si algo me pasase, que un notario lea esto en presencia de mis amigos, para que así ellos sepan lo mucho que les apreciaba"... bueno... supongo que eso es todo...
Es un alivio saber que existe gente cómo tú, y pura dicha ser tu amigo... perdona la manera de expresión de esta entrada, está concorde a mi humor a la hora de escribirlo... espero que poner una canción cómo esta ayude a que sea de tu más completo agrado.